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Doctrina Bíblica 12 de mayo, 2026 9 min de lectura

Cristo: El Centro Absoluto del Evangelio

El Evangelio no gira alrededor del hombre ni de sus aspiraciones, sino alrededor de la persona y obra redentora de Jesucristo, en quien Dios ha sido glorificado y los pecadores reconciliados.

Cristo: El Centro Absoluto del Evangelio

En tiempos en que la predicación contemporánea ha desplazado el lugar central que las Escrituras otorgan a Cristo, conviene volver con reverencia al fundamento apostólico: el Evangelio es esencialmente cristocéntrico. No es un mensaje acerca de nosotros, ni acerca de nuestras experiencias o anhelos; es la proclamación gozosa y solemne de quién es Jesucristo y de lo que ha hecho para reconciliar pecadores con un Dios santo.

El apóstol Pablo lo expresa con sobriedad apostólica: «Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor» (2 Co 4:5). Toda exposición fiel de la Palabra debe coronar a Cristo, no al hombre.

1. La supremacía absoluta de Cristo

La carta a los Colosenses presenta una de las cristologías más sublimes del Nuevo Testamento. Pablo declara que Cristo «es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación» (Col 1:15). El término «imagen» (gr. eikōn) no indica mera semejanza, sino manifestación visible y plena de la esencia divina. En Cristo el Dios invisible se hace conocido.

Su supremacía abarca toda la creación: «porque en Él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra» (Col 1:16). No existe esfera de la realidad que escape a su señorío. Reconocer esta supremacía es el primer acto de un corazón verdaderamente convertido.

«Y Él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en Él subsisten… para que en todo tenga la preeminencia.»

Colosenses 1:17-18

2. La suficiencia perfecta de su obra

La obra redentora de Cristo no admite añadiduras humanas. En la cruz se consumó plenamente la propiciación por el pecado: «consumado es» (Jn 19:30). El sacrificio del Cordero sin mancha satisfizo la justicia divina y abrió el acceso al trono de la gracia.

Toda pretensión de complementar la obra de Cristo con méritos, ritos o experiencias humanas constituye una ofensa al Evangelio. La fe salvadora descansa exclusivamente sobre la suficiencia de su persona y su obra.

3. La cruz: corazón del mensaje cristiano

Pablo resume el ministerio apostólico en una sola palabra: la cruz. «Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a Éste crucificado» (1 Co 2:2). En el madero confluyen la santidad, la justicia y el amor de Dios. Allí el pecado fue juzgado y el pecador hallado refugio.

Romanos 3:25-26 declara que Dios puso a Cristo «como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia… a fin de que Él sea el justo y el que justifica al que es de la fe de Jesús». La cruz no es un símbolo sentimental: es el lugar donde el Dios santo demuestra simultáneamente su justicia inviolable y su misericordia salvadora.

«Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús.»

Romanos 3:23-24

4. El llamado al arrepentimiento y la fe

El Evangelio cristocéntrico no se reduce a información: demanda respuesta. «No hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos» (Hch 4:12). Y el Señor mismo declara: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí» (Jn 14:6).

El llamado bíblico es a apartarse del pecado y abrazar a Cristo por fe. No hay neutralidad posible ante Aquel ante quien toda rodilla se doblará.

Aplicación pastoral
  • Examina si tu vida espiritual gira alrededor de Cristo o alrededor de ti mismo, de tus emociones o de tus circunstancias.
  • Sustenta tu seguridad de salvación únicamente en la persona y obra consumada de Jesucristo, no en tus esfuerzos.
  • Predica, conversa y enseña de modo que Cristo, y no el hombre, sea siempre exaltado.

Conclusión bíblica

El Evangelio que la Iglesia Bíblica El Molino predica no es un mensaje motivacional ni una filosofía religiosa: es la proclamación de Jesucristo, Señor crucificado, resucitado y exaltado. A Él pertenecen toda la gloria, la honra y el dominio por los siglos de los siglos. Soli Deo gloria.

Referencias bíblicas
Colosenses 1:15-20 Romanos 3:23-26 Juan 14:6 Hechos 4:12 1 Corintios 2:2 2 Corintios 4:5
Firmado
Cuerpo Pastoral IBEM
Iglesia Bíblica El Molino

Soli Deo Gloria

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